Temporada 2003-2004
La segunda temporada de Musicae Candelaria la iniciamos sabiendo que había hueco para un ciclo de música clásica en Lanzarote, gracias a la temporada anterior. La novedad sería la incorporación de la Cueva de los Verdes como auditorio, al compaginarlo con el Convento de Santo Domingo. Centros Turísticos vio con buenos ojos la celebración de algunos conciertos y nos pusimos manos a la obra.
Durante el curso 2003 - 2004 organizamos 8 conciertos, de los cuales 2 se realizaron en el convento y seis en la Cueva de los Verdes.
El primero de estos conciertos en la Cueva supuso la incorporación al ciclo del cuarteto de cuerda inglés Elysian Quartet, que actuó con nosotros dos veces, una en noviembre iniciando la temporada con un concierto sobre el romanticismo alemán con obras de Schubert y Brahms, y acompañados de Pablo Blanco al clarinete, y otra en Mayo con Iván Curbelo, en el que interpretaron obras de Neruda, G. Prokofiev, Purcell y Shostakovich. Aun recuerdo el silencio en la cueva durante la interpretación de la pieza de Pucell. También actuaron con nosotros ese año: Cuarteto Atlántico con obras de Riviere, Dubois etc; el quinteto de viento Frecuencia, con obras de Farkas, Ligeti, Milhaud, etc; Kike Perdomo, que presentó temas suyos con su trío de Jazz; y el quinteto de metal Sojara Brass.
En el convento de Santo Domingo, en diciembre de 2003, hicimos uno de los mejores conciertos que hemos hecho hasta la fecha: América siglo XX, con el ensemble Musicae Candelaria. Las proyecciones al lado de la música de Reich, Gershwin, Copland o Creston, junto con la escenografía de Doina y Fátima fueron todo un hito en el ciclo. Y al final de año, y muy a tiempo, llegó el segundo concierto en el Convento: En la primera parte concierto para saxo, trompeta y piano de Riviere, y septeto para trompeta, quinteto de cuerda y piano de Saint Saens. Y en la segunda nuestra primera versión del Carnaval de los Animales, también de Saint Saens. Ese día llenamos el convento de pollos, burros, elefantes, tortugas, canguritos y un largo etc, que dejo una atmósfera mágica difícil de olvidar. La maestría de Fátima y Doina con las máscaras y la escenografía, la actuación de todos, incluidos niños y la música de nuestro ensemble dejaron las bases para lo que luego se repitió años más tarde. Pero la magia del momento fue difícil de superar.







